Consideraciones iniciales
Quizá la pandemia del COVD 19 ha forzado a algunas personas a considerar abrir su propio negocio y otros estarán pensando en independizarse más allá de la situación transitoria de la economía. Algo que los emprendedores tenemos que aprender es que si no hay riesgo no hay negocio -no es lo mismo que trabajar y esperar al final del periodo acordado cobrar un sueldo- y que en el camino, al progresar, los riesgos irán cambiando, pero que siempre existirá la necesidad de mantenerse mentalmente activo y vigilante. Mi intención es contribuir con un granito de sal a tu propio éxito ya que de las personas que emprenden menos de la mitad superan el primer año y pasados cinco, subsisten solo un diez por ciento de las empresas nuevas.
Cuando me refiero a "tu propio negocio" asumo que: tu elaboraras un producto o servicio, tu encontraras una clientela y las ventas, tendrás que registrar tu empresa y recolectar y pagar impuestos, que tendrás competencia, que tu organización estará sujeta a las fuerzas del mercado y los procesos de la economía, que tu invertirás y arriesgarás un capital, etc. Y no me refiero a situaciones en donde por relaciones de familia o sociales tienes resueltos algunos elementos centrales como son clientes y ventas, capital, producto, etc. (esos no se si son "negocios"). También me voy a referir a negocios en donde tu cliente es un consumidor (B2C) y no otra empresa (B2B) dado que los procesos de comercialización son normalmente mucho más complicados en el segundo caso.
Sobre la innovación
Afortunadamente ningún negocio, por innovador que sea, tiene que inventar todas sus funciones. Muchas de las actividades que tendrás que realizar son muy parecidas en cualquier negocio y como un primer proyecto es preferible no hacer un énfasis en la innovación sobre todo si desde la perspectiva de tu mercado meta las personas estarían adquiriendo por primera vez un producto o un servicio.
El problema principal que veo en ofrecer algo totalmente nuevo es que tendremos que financiar y medir la respuesta del mercado en las ventas y eliminar el sesgo positivo es difícil (i.e., es común que pensamos que algo que nosotros mismos vemos como valioso será igualmente apreciado por otros). Pero, si tu pasión es pensar que los clientes valoraran esto nuevo que tu estas por ofrecer, en ocasiones uno debe ir con su propia intuición y buscar lograr metas y objetivos aun sabiendo de las dificultades que habrá que superar (e.g., enseñar a tus clientes que es esto novedoso que tu les ofreces).
Es un error común el pensar que al ofrecer al mercado algo "nuevo" elimina el problema de la competencia (por ejemplo, conocí a un cliente, que quebró después de cuatro meses, pensó que su restaurante tendría éxito porque ofrecería comida libanesa, que no había en esa zona). Siempre competimos con otras opciones. El cliente tiene solamente un presupuesto (e.g., tengo $150 pesos para comer hoy). Tan sólo el valor y frescura de tu oferta no resolverá el problema de atraer las ventas. Es decir, el nivel de innovación de ofrecer una opción más dentro de un servicio conocido (e.g., restaurantes) puede ser insuficiente para atraer la atención del consumidor.
Modelos de negocio
Un "modelo de negocio" puede ser considerado como una especie que ha sobrevivido a la ecología del mercado, con su competencia, su selección "natural", etc. Por ejemplo "restaurante" y "tienda" son dos de los modelos de negocio más comunes que las personas consideran para iniciar su propio negocio. El modelo de negocio permite visualizar como se integran los clientes, las ventas, las compras, los proveedores, como se genera la "propuesta de valor" (i.e., servicios o productos) al mercado, etc. Sobre todo, los modelos conocidos operan en mercados que, gracias a la relación oferta-demanda han ido evolucionando con el tiempo.
De hecho, lo más valioso de emprender un proyecto es sustentarse en un modelo conocido en donde no todas las componentes deben ser puestas a prueba e inclusive es valioso tener como referencia a un negocio establecido y exitoso al cual queremos que nuestro proyecto se parezca en un futuro (algunas personas tratan, de hecho, de copiar a otra empresa pero yo no recomiendo esto por cuestiones éticas o legales, por ejemplo, las leyes de propiedad intelectual o industrial). Creo que inspirarse en otra empresa es algo válido pero no debemos cruzar los límites de lo prohibido (es mejor no generar karma negativo ¿no?).
Una visión sistemica
A nuestro modelo de negocio lo podemos entender como un sistema que opera dentro de un contexto en donde obtiene recursos, materiales, servicios (i.e., proveedores) y en donde encuentra a sus clientes (ventas). El sistema -i.e., nuestra empresa- tiene entradas (input) como lo son materias primas, servicios, productos, etc que transforma en un producto o servicio (output) que tiene valor para quien lo adquiere. Al elegir nuestro modelo de negocio también debemos de construir nuestra marca e imagen que son elementos centrales en la comunicación externa (clientes y proveedores). Por cierto, es importantísimo entender que los proveedores son "asociados" de tu negocio (pero que no son tus socios porque no adquirieron los riesgos que tu elegiste). Creo que el encontrar buenos proveedores y pagar en tiempo y forma, según acordado, son parte de una cultura de negocios que potenciará tu éxito y considero un pésimo hábito el abusar o hasta defraudar a los proveedores.
La transformación a la que me refiero normalmente es ejecutada por una organización. Al ser tu primer proyecto, es preferible iniciar con pocas personas ya que en el camino (y, preferentemente, apoyado por lecturas o estudios) tendrás que ir desarrollando la habilidad número uno que hace que un negocio tenga éxito: el "management" (dejaremos este tema pare una sección dedicada). La organización requiere conocer los procesos (que son como tus protocolos o recetas) por los cuales debe elaborar ese producto o servicio que el cliente está dispuesto a comprar. Por tanto, la complejidad, por lo menos, inicialmente, suele ser enemiga del éxito. Tu trabajo como líder de proyecto sera simplificar tanto como puedas los procesos de tal forma que tu organización tenga la mayor probabilidad de realizar un trabajo de calidad.
Si simplificar es importante, también puedes visualizar a tu empresa como un proyecto en el tiempo, con fases: lanzamiento, estabilización, crecimiento, diversificación, etc. Por ejemplo, si piensas en diez lineas de producto, escoge solo dos o tres para arrancar. O, si piensas en cien productos, empieza con veinte. Si piensas en diez servicios, arranca con uno. La fase de lanzamiento es clave e inicialmente tendrás que aprender muchas cosas, corregir otras, cambiar, desechar ... el mercado te premiará con pagos y ganancias hasta que hayas superado la primer curva de aprendizaje. Un negocio es una plantita y nadie debe pretender cosechar apenas después de haber plantado.
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